El 5 de noviembre, Jill Triay, una voluntaria del rastrillo de Estepona, celebró una fiesta en su casa de Sotogrande con el objetivo de romper sus huchas de cerámica. Jill y algunas de sus amigas guardaron toda la calderilla que tenían en huchas de cerámica, y estas 45 huchas fueron abiertas con un martillo. Recaudaron €1504,58 y aún quedan pendientes unas 24 huchas por contar. Jill también celebró otra fiesta en marzo y tiene la ilusión de poder organizar algo parecido varias veces al año

Los Socios/as que Cuidan de Cudeca disfrutan de una visita cultural a la exposición «Y sonó la música»
El Centro Cultural Fundación Unicaja de Málaga acogió el pasado jueves 22 de octubre un encuentro entre los Socios/as que Cuidan de Cudeca y el


